NO ACLARES QUE OSCURECE…

sewallVan cayendo algunas máscaras en Guatemala, al calor de la crisis y la degradación institucional a la que ésta ha dado lugar.

Mientras una alta funcionaria estadounidense se encontraba de visita oficial en el país y realizaba declaraciones públicas negando la injerencia de su país en los asuntos internos de Guatemala, el mismísimo comisionado de la CICIG sinceraba las reales intenciones del organismo que preside (y de los Estados Unidos) ante un medio de comunicación salvadoreño.

Sarah Sewall, Subsecretaria de Estado para la Seguridad Civil, la Democracia y los Derechos Humanos, procuraba infructuosamente aclarar esta semana que la CICIG “actúa independientemente”.

Sin embargo, y casi en simultáneo el titular de la CICIG sinceraba la estrategia detrás de la “cruzada” anticorrupción, que muchos han venido denunciando desde hace tiempo: la creación de una entidad transnacional para el Triángulo Norte que pueda combatir delitos para los que las fronteras se muestran porosas, como el narcotráfico, el lavado de dinero y la trata de personas.

Esta es la idea de la que por primera vez habla públicamente el colombiano Iván Velásquez, titular de la CICIG, y que es coincidente con la nueva estrategia de Estados Unidos para la región, que consiste en apelar a la cruzada anticorrupción como herramienta de disciplina político.

De más está decir que esta “coincidencia” es mucho más que una mera casualidad

LOS ESTADOS UNIDOS Y LA CRUZADA ANTICORRUPCION: ES NECESARIO QUE TODO CAMBIE, PARA QUE TODO SIGA IGUAL.

1459295500697La cruzada anticorrupción, que hoy cínicamente promociona el gobierno de los Estados Unidos en la región, y que tiene su máxima expresión en Guatemala desde hace un par años, ha sin dudas tenido más impacto en el ámbito mediático que en el de la justicia.

Sin embargo, ha sido una estrategia que hasta el momento se ha revelado como sumamente exitosa. Aunque, claro está, la misma no está dirigida a terminar con la corrupción y la impunidad en nuestros países.

La CICIG tiene indudablemente un origen legítimo, que estaba asociado a la búsqueda de la justicia y la reparación para las víctimas de las violaciones a los derechos humanos tras los acuerdos de paz. Pero en 2014, la atención de la Comisión gira bruscamente hacia la corrupción estatal. Y esta metamorfosis coincide con el nombramiento de Thelma Aldana como Fiscal General, y la llegada del locuaz y entrometido Todd D. Robinson como Embajador de los Estados Unidos en Guatemala.

Nombramientos que, también debe decirse, se producen convenientemente justo antes de que se conozca el famoso caso de “La Línea”, que se llevaría puesto al ex Presidente Otto Pérez y su vicepresidenta a sólo meses de que éste acordara con el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden la prórroga del mandato de la CICIG.

La idea está más que clara: crear la imagen de una cruzada justiciera contra la corrupción que se ha ido consolidando, para pasar luego a una cacería de brujas que abre la puerta a hacer señalamientos que no llegan a ninguna corte, se resuelven en los medios de comunicación y la opinión pública.

El objetivo, “sacrificar” algunos corruptos personajes que otrora contaban con el beneplácito de Washington, para asegurar nuevamente el control del proceso político del país, a costa incluso de mantener intacta la estructura de impunidad imperante.

Y esto queda muy claro cuando vemos que los héroes de hoy, como la fiscal Aldana, han sido miembros connotados del mismo aparato que hoy dicen perseguir.

¿INMUNIDAD O IMPUNIDAD DIPLOMÁTICA?, ¡QUE VENGAN DE AFUERA NO SIGNIFICA QUE SEAN MEJORES QUE NOSOTROS!

cicigNadie puede discutir la búsqueda legítima de justicia para un pueblo que necesita avanzar en la restauración de sus instituciones democráticas. Sin dudas, el fin es compartido por la mayoría de la población. El problema asoma cuando se tiene la sensación de vivir el mismo cuento año tras año, década tras década.

La historia de Guatemala necesita dar un giro para poner el país en marcha hacia los verdaderos objetivos de una Nación. Impartir justicia, encarcelar a los que cometen delitos, y más si de irregularidades en manejos de las cuentas púbicas se trata, es una necesidad imperiosa pero el modo en que se avance en este sentido debe sentar las bases de una nueva institucionalidad que nos permita crecer como país.

Cómo bien ha señalado en un reciente artículo Humberto Preti: “Aquí falta mucho por hacer”. “Las acciones han sido loables –señala el autor citado- pero si queremos recalcar que todo debe estar acorde a nuestra Constitución y a nuestras leyes, se debe respetar el debido proceso y hasta la misma Cicig debe ceñirse a su mandato y revisar su estatus, ya que actualmente no está de acuerdo con la Convención de Viena y gozan sus funcionarios de una inmunidad diplomática que no cabe dentro de nuestra legislación”.

Es válido el llamado de atención. No debemos dejarnos llevar por titulares estruendosos de funcionarios que se muestran como salvadores, sin poner los acontecimientos en perspectiva. ¿Quién gana y quién pierde? Lo importante es que no pierda siempre el pueblo que ve cercenadas sus oportunidades de progreso a cada paso por culpa de políticos inescrupulosos que hipotecan el futuro de Guatemala –cuanto menos- con sus malas decisiones.

“Sí estamos de acuerdo en que deben tener derecho de antejuicio, para protegerlos de acciones legales espurias e improcedentes. Me decía un diputado que la razón es porque son miembros de Naciones Unidas. Entonces los empleados de FAO, Unicef y Unesco tendrían el mismo derecho. Por supuesto, no, mi sugerencia no va en contra de las acciones contra la impunidad y la corrupción que creo que se encuentran apenas en la fase embrionaria, pues las denuncias y corruptela siguen en aumento”.

Nunca más claro los dichos de Preti para mostrar al mundo lo que nos pasa. Queremos justicia, pero no terminar de dilapidar la dignidad de un pueblo en ese camino.¿

ESTADOS UNIDOS, LA CRUZADA ANTICORRUPCIÓN, Y LA RESTAURACION CONSERVADORA

usa y guateEl “Triángulo del Norte” es hoy una de las prioridades geopolíticas de los Estados Unidos en la región, en tanto barrera de contención frente al avance del bloque de países del BRIC en América Latina.

Esta nueva estrategia de Washington, consistente en generar “golpes suaves” contra gobiernos que no son de su conveniencia, apela al combate a la corrupción como caballito de batalla para sacar de en medio a gobernantes díscolos. Esa estrategia, que se probó inicialmente en Guatemala en el 2015, ha servido luego en otros puntos de Latinoamérica para acometer contra gobiernos no favorables a Washington. Así es como sacaron del medio a Dilma Roussef en Brasil, cerraron el camino a Evo Morales en Bolivia y se prepararan condiciones para defenestrar a Rafael Correa en Ecuador y a Nicolás Maduro en Venezuela.

En Guatemala, un observador desprevenido podría estar tentado de creer que soplan vientos de cambio, y que la histórica impunidad que caracterizó al país comienza finalmente a ser acorralada.

La oligarquía tradicional, algunos medios de comunicación, pero más aún la embajada de Estados Unidos, se enfrascaron en esta lucha sin cuartel contra la corrupción y la impunidad. Consecuencia de la pulseada, se comienzan a desbaratar algunas redes de corrupción, como por ejemplo La Línea, y algunos de los dirigentes de estas redes mafiosas van a parar a la cárcel, tal como sucedió con el ex presidente Otto Pérez Molina Roxana Baldetti.

Pero los poderes fácticos que tradicionalmente mandaron en Guatemala siguen de pie. Y, más aún: la impunidad sigue viva.

Luego de realizar una limpieza de “corruptos”, el plan orquestado desde Washington requiere de la puesta en marcha de un Estado funcional. Y para financiarlo, cuentan con el inestimable aporte de connotados empresarios locales. No llama la atención por ello, el hecho de que la CICIG se haya ensañado tanto contra ciertos empresarios locales, ignorando a otros connotados actores de la oligarquía local que podrían incluso estar más comprometidos con la corrupción que varios de los acusados

¿Se está luchando realmente contra la impunidad y la corrupción, o se trata de las nuevas “revoluciones de colores”, los “golpes suaves” que la Casa Blanca implementa para promover gobiernos afines a su estrategia?

La restauración conservadora (u oligárquica) está en marcha en Guatemala. El gobierno de Jimmy Morales no es más que una mera etapa de transición a la espera de culminar con la “limpieza” del país.

Como ya es tradición, un nuevo partido será el vehículo electoral con que las oligarquías tradicionales volverán al poder con la ayuda de los protagonistas de la indignación placera sabatina y de no pocos medios de comunicación. Hasta ya tienen candidata, la Fiscal que hoy protagoniza la cruzada anticorrupción.

Los guatemaltecos todavía tenemos tiempo para abandonar la ceguera y reaccionar frente a una nueva intervención..

CRISIS Y OPORTUNIDAD: ¿HACIA DÓNDE VA GUATEMALA?

velazquezyjimmyLas mediáticas capturas y acusaciones a decenas de supuestos implicados en causas de corrupción, lideradas por el tándem CICIG-MP, dominan hoy las conversaciones cotidianas de los guatemaltecos. La percepción generalizada es que el sistema está corroído desde sus cimientos, todo huele a corrupción.

Las preguntas se repiten en mesas de amigos, cafés, reuniones familiares y entornos laborales: ¿quién será el próximo acusado en caer?, ¿cuánto hay de justicia, y cuanto de linchamiento mediático?, ¿cómo sigue esta historia?, ¿cuáles son los cambios necesarios?.

En definitiva, la pregunta que se impone es ¿hacia dónde va Guatemala?

Las respuestas a este gran interrogante dependen de la posición de aquel a quién se pregunta. Por lo general, las respuestas están lejos de ser reflexiones equilibradas. Como síntoma de la crisis generalizada por la que atraviesa el país, todos nos hemos convertido en jueces morales de las conductas de los “otros”.

Están quienes piden más sangre, y hablan de venganza. Están quienes se preocupan por el respeto a los derechos y garantías básicas, y hablan del principio de inocencia y el debido proceso. Están también quienes se preocupan por la injerencia internacional y la defensa de la soberanía, y critican al Embajador de Estados Unidos y al comisionado de la CICIG.

No hay acuerdo sobre el diagnóstico, pero sí respecto a la necesidad de un cambio. La convicción compartida por todos es que frente a un sistema totalmente corrompido, es imperioso cambiar.

El desafío es que la conducción política esté a la altura de esta agenda de cambio anhelada por la gran mayoría de los guatemaltecos. Se dice a menudo que toda crisis es al mismo tiempo una oportunidad. Pero para aprovecharla es necesario evitar tanto la improvisación como las agendas de otros actores que poco tienen que ver con los intereses de Guatemala.

A RÍO REVUELTO, GANANCIA DE PESCADOR: ¿A QUÉ SE DEBE EL SILENCIO DEL LOCUAZ EMBAJADOR ROBINSON?

Todd-Robinson-embajador-de-los-EEUU-en-Guatemala-7-e1433917757734Las últimas semanas han sido particularmente intensas en Guatemala, con importantes avances en las causas de corrupción impulsadas por el tándem CICIG-Ministerio Público, y una importante actividad legislativa, entre otras novedades políticas.

En este marco, no deja de llamar la atención el silencio del Embajador Todd Robinson, quien ha dejado su tradicional locuacidad y actitud proactiva -que lo llevó incluso a señalar que el “tema de la soberanía” no estaba entre sus prioridades- para abrazar por estas horas un curioso bajo perfil.

¿A qué se debe este particular “silencio”? Probablemente a que la estrategia de los Estados Unidos ya ha dado sus frutos: dividir y enfrentar a los guatemaltecos para, en un marco de debilidad, continuar imponiéndole el ritmo al proceso político del país.

Estos fuertes enfrentamientos directos entre diversos sectores del país, se han convertido ya en verdaderos conflictos entre “enemigos mortales”.

El más fuerte es el que tienen los sectores afectados por los casos de corrupción contra el tándem CICIG-Ministerio Público, pues como consecuencia del mismo se llevó a cabo una campaña pública contra la Fiscal General, que por cierto no es solamente una campaña de ataques infundados como sus partidarios han querido hacer ver, sino que tienen sustento en las declaraciones del testigo protegido Juan Carlos Monzón, las mismas que han dado el soporte principal a varios casos de la CICIG y eso la hace muy seria, tan seria que como resultado de esos ataques la Fiscal General salió del país por más de tres semanas.

Por otro lado la relación CICIG-CACIF si bien ya estaba afectada por la investigación contra los dueños de Aceros de Guatemala, se deterioró aún más con el Caso de Cooptación del Estado y terminó de arruinarse con la acusación contra el propietario del hotel Camino Real, la hostilidad entre el sector empresarial hacia la CICIG se demuestra con la actitud de rechazo que han tomado en relación a las reformas constitucionales impulsadas por CICIG-MP-PDH.

Finalmente en el Congreso de la República, otro de los sectores afectados por las investigaciones, también se estén enfrentando a muerte entre bancadas antes aliadas e incluso dentro de los mismos partidos.

Los tambores de guerra suenan cada vez más fuertes. Y, como reza el popular refrán, en río revuelto, ganancia de pescadores…

JIMMY MORALES Y EL GATOPARDO

Al cuimagesmplirse ya seis meses de su gobierno, el presidente Jimmy Morales apeló a las redes sociales para hacer acto de presencia y decir “aquí estoy”, en una clara muestra no sólo de su manifiesta debilidad en términos de liderazgo, sino de que los guatemaltecos no sienten su presencia al mando de los destinos del país.

A esta altura está más que claro que las banderas de cambio enarboladas durante la campaña electoral, han quedado definitivamente en el camino. La rosca de la “vieja política” lo ha embaucado en el día a día (con su pleno consentimiento) y con eso se ha convertido en un ave de paso y no un agente de cambio.

Morales “sucumbió” a la tentación con inusitada rapidez y asombrosa facilidad, y se concentra en tratar con aspirinas a un enfermo terminal. En definitiva, el otrora cómico hace gala de su gatopardismo: es preciso que todo cambie para que todo siga igual

El país reclama justicia contra la corrupción y fin para la impunidad. Pero para que esto realmente suceda es necesario un liderazgo firme que no se limite meramente a “acompañar” las agendas del Ministerio Público y la CICIG –con los particulares intereses que ellos defienden- sino que desarticule la “cultura de la ilegalidad” reinante en todos los estamentos sociales del país, a través de cambios profundos en las “reglas de juego”.

Aún con un Congreso absolutamente desprestigiado y celoso sostén de los privilegios del Sistema, con un aparato de justicia cooptado al igual que las otras facetas del Estado, con una contraloría inoperante y que está diseñada para nunca cumplir con su función, resulta que Morales todavía esquiva su responsabilidad con la historia: ser el líder del cambio.

Morales tiene todo el poder (aunque no lo quiera usar) para emprender las reformas necesarias para desarticular los entramados de la corrupción y la impunidad, y revertir la falta de oportunidades que afecta a millones de guatemaltecos.

Presidente Morales, tiene Ud. una cita con la historia. No tiene opción. O es el representante del cambio que permita construir una nueva Guatemala o coja su sombrero y vuelva a la parodia política, antes de convertirse Ud. mismo en una caricatura.