ESTADOS UNIDOS, Y EL USO Y ABUSO DEL “PROBLEMA” DE LA MIGRACION

migrantes-mex_bestiaLos enemigos que ha elegido la potencia dominante del continente –los terroristas–, no florecen en tierras latinoamericanas. Por ello, se ha venido instalando con Obama el concepto de que en el continente los “enemigos” para la seguridad nacional son las y los migrantes (sólo así se entiende la popularidad de Trump).

Se considera que cualquier medio vale para el fin de rechazar a los “migrantes del sur”. Cada día se introducen nuevos conceptos violatorios de los derechos humanos contra la migración, como el “fraude migratorio”, la responsabilidad legal de los padres de familia que permiten la migración no acompañada de menores y medidas legales para asociar la migración no documentada con la “trata de personas” y el crimen organizado. Se usa y abusa de la migración centroamericana –dictada por el hambre, la exclusión, la violencia y la miseria– para incrementar la criminalización de los “pobres” de Centroamérica.

De más está decir que esta estrategia es funcional a la tradicional vocación intervencionista de Estados Unidos en la región, que en Guatemala tiene como punta de lanza la cruzada anticorrupción que lideran el MP y la CICIG, y por estos días las primeras experiencias concretas del plan de la denominada “Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica” en virtud del cual Estados Unidos proporcionará ayuda económica a cambio de que dichos países generen condiciones para evitar la migración.

La migración centroamericana se usa como excusa para una nueva oleada de la tradicional expansión imperial en el continente. El objetivo, en ambos casos, no es otro más que procurar condicionar los procesos políticos soberanos.

POLÉMICA EN TORNO AL PROYECTO DE LEY DE ACEPTACIÓN DE CARGOS

UnknownEl Movimiento Pro Justicia criticó por estos días a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y al Ministerio Público (MP), por su respaldo al proyecto de reformas al Código Procesal.

Como señalaron recientemente en el Congreso los titulares del MP y CICIG, Thelma Aldana e Iván Velásquez, explicaron que las reformas al mencionado Código permitirán a los acusados de cualquier delito a que acepten los cargos atribuidos por el ente investigador, a cambio de obtener importantes rebajas en las penas.

Iván Velásquez afirmó –ante legisladores de todas las bancadas- que la iniciativa de reducción de penas es un beneficio al sistema de justicia. En tanto, en el portal web de la CICIG señala que el proyecto de ley de Aceptación de Cargos pretende descongestionar el sistema de justicia al que ingresan muchas denuncias y evacúa pocos casos, adoptando la tendencia global de la aceptación de cargos que ha demostrado su utilidad y eficiencia en Estados Unidos, Colombia, y otros países para cumplir con el propósito de resolver de la mejor manera los conflictos jurídico-penales.

Sin embargo, para Carmen Aída Ibarra, directora del Movimiento Pro Justicia, con la ley de Aceptación de Cargos se les aplican los beneficios de la Ley del Sistema Penitenciario, lo cual implicaría reducciones adicionales.

Y añadió que por un lado ha existido ingenuidad y por el otro torpeza política por parte de los ponentes originales de esta iniciativa y refirió que de ser aprobada la ley prontamente, los involucrados en el Caso La Línea podrían acogerse, al igual que los de Cooptación del Estado.

Por otra parte, Helen Mack, de la Fundación Myrna Mack, señaló que la iniciativa está diseñada para favorecer a personas con mayor poder adquisitivo, ya que contempla que el acusado debe reparar los daños a las víctimas. En otras palabras, ¿qué pasa si el acusado no tiene dinero?: no podrá acceder al beneficio.

Por último, debe señalarse que los presidentes del organismo legislativo y el judicial de Guatemala, junto a la Fiscal Thelma Aldana, se encuentren desde hace varios días en los Estados Unidos, interiorizándose de cómo se ha aplicado esta ley en dicho país.

Lo que, por cierto, no debería llamar la atención. Hace ya varios meses ha quedado más que clara la influencia que los Estados Unidos tiene sobre la coyuntura actual, y –en particular- sobre los máximos referentes de la clase política que creen que con esta sumisión podrán mantener los tradicionales privilegios.

 

GUATEMALA, “CONEJILLO DE INDIAS” DE LA ALIANZA PARA LA PROSPERIDAD.

trianguro-eeuu_680x320_acf_croppedEl gobierno de Guatemala anunció esta semana que implementará un plan piloto en tres municipios acorde con lo previsto en el ámbito de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica (APP) con Estados Unidos.

La perspectiva es que los municipios de Momostenango, en el departamento centroccidental de Totonicapán; Nebaj (Quiché, Norte) y Jocotán, en el oriental Chiquimula, sirvan como laboratorio del cual saldrá la estrategia que luego se llevará al resto del país.

Supuestamente, el plan piloto coordinará diversos esfuerzos en materia de salud, educación y empleo para generar oportunidades y bajar los índices de emigrantes hacia los Estados Unidos.

El proyecto, consensuado entre los gobiernos de Honduras, El Salvador, Guatemala y Estados Unidos, tras la crisis migratoria provocada por el éxodo masivo de menores de edad en 2014, generó un fondo de 750 millones de dólares condicionado a la “solución” de 16 temas relacionados con la seguridad nacional y fronteriza, desarrollo social, reformas políticas, fiscales y combate a la corrupción.

Es decir, que para recibir esos fondos El Salvador, Honduras y Guatemala supuestamente deberían mejorar los indicadores elevados de criminalidad, pobreza, corrupción, impunidad y otros que arrastran hace varias décadas.

Así, al igual que con la “cruzada anticorrupción” que llevaron adelante la CICIG y el MP, los Estados Unidos dan un paso más allá avanzando con su estrategia intervencionista tendiente a condicionar los procesos políticos de la región.

Y en esta camino, Guatemala ha sido –y continúa siendo- el “conejillo de indias” en este laboratorio privilegiado para la nueva estrategia imperial norteamericana.

SOBRE EL ROL DE ESTADOS UNIDOS EN GUATEMALA Y LOS RIESGOS QUE ELLO ENTRAÑA PARA EL FUTURO.

$_35Aun muchos de quienes son reacios a reconocer de manera directa que Estados Unidos ejerce una intervención directa en Guatemala, se han visto forzados –sobre todo, a la luz de los acontecimientos recientes-  a señalar una “participación sobredimensionada” del país del norte.

Y ello ha sido posible, esencialmente, porque el país no ha sido capaz de resolver sus propios problemas, en particular aquellos que tienen efecto dominó en otras naciones, como la violencia y los problemas económicos, que fuerzan la migración de miles de personas.

La disyuntiva es clara, y tiene que ver con la soberanía nacional. Los riesgos de que ese tipo de intervenciones afecte la soberanía de Guatemala están siempre latentes. El accionar reciente de la CICIG es la demostración palmaria de ello.

El desenlace de esta situación dependerá de la fortaleza de las instituciones del Estado para “controlar” esta coyuntura.  Y entonces, una pregunta se impone: el presidente Jimmy Morales, ¿está preparado para ello?. A la luz de lo acontecido estos primeros siete meses de su mandato, pareciera que no es consciente de los efectos que esta situación puede desencadenar en el futuro.

IN GOD WE TRUST…

In-God-We-TrustPromovido por la organización “Guatemala Próspera”, las principales autoridades del Estado guatemalteco, como el Presidente Jimmy Morales, su vice, ministros, y la propia titular del Ministerio Público, participaron en el “Desayuno Nacional de Oración 2016”

En ese marco, Thelma Aldana señaló que Guatemala “es un país al que Dios lo está liberando de muchos males”, y que “Dios quiere que nos esforcemos por reconstruir un país mejor”.

La escuchaba con atención el Senador estadounidense por el estado de Oklahoma James Lankford, personaje clave en las estratégicas comisiones de Seguridad Interna (Homeland Security) y de Inteligencia del Senado de los Estados Unidos.

Por el accionar del MP hasta hoy, no queda claro si la Fiscal General hablaba realmente de Dios o si en realidad era una metáfora para referirse al “gran país del Norte”.

ESTADOS UNIDOS Y SU TRADICIONAL POLÍTICA DE DOBLE RASERO.

eagle.jpg_1718483346Hace unos pocos días, Estados Unidos deportó al ex soldado Santos López Alonzo, quien era buscado y reclamado en Guatemala por su participación en la masacre de más de 200 personas en 1982 en un poblado, durante el punto más álgido de la guerra civil.

La guerra civil guatemalteca se extendió durante más de tres décadas y cobró la vida de al menos 200.000 personas antes de finalizar en 1996. De acuerdo a los hallazgos de una comisión independiente designada a la investigación del derramamiento de sangre, el ejército —que contaba con el férreo respaldo de Estados Unidos— fue responsable de la gran mayoría de las muertes.

En diciembre de 1982, soldados fueron enviados al poblado de Las Dos Erres, en busca de armas que supuestamente habían robado los rebeldes, pero rodearon a hombres, mujeres y niños inocentes. Violaron a las niñas y atacaron a martillazos a los pobladores. Años después, los investigadores desenterraron más de 160 cuerpos de un pozo del poblado. Las autoridades emitieron órdenes de arresto para 17 soldados, incluido López, y cinco de ellos han sido sentenciados a más de 6.000 años de prisión.

Ramiro Osorio Cristales, quien por entonces tenía 5 años de edad, fue víctima y testigo de la masacre. Cuando las tropas asesinaron a su madre y sus hermanos, Osorio Cristales se encontró viviendo con un soldado que le ordenaba que lo llamara “papá”, se rehusaba a responder sus preguntas sobre sus orígenes y lo forzaba a trabajar en los campos de piñas mientras era objeto de abusos físicos durante años. Hoy, con 38 años de edad, Osorio Cristales, quien recibió asilo en Canadá, afirmó estar dispuesto a viajar a Guatemala para testificar.

Hoy, los Estados Unidos no sólo apuntalan la “cruzada” que ejecuta el tándem CICIG-MP para desterrar la corrupción que durante décadas consintió apoyando a gobiernos manifiestamente corruptos, sino que también extraditan a un ex militar acusado por aberrantes violaciones a los derechos humanos, que el “gran país del Norte” respaldó con su decido apoyo al Ejército durante la guerra civil que le costó la vida a más de 200 mil compatriotas.

Queda en evidencia, una vez más, la tradicional e infame política de doble rasero de los Estados Unidos en la región.

EL AUSENTE

Jimmy MoralesLlama poderosamente la atención la total ausencia, tanto desde el punto de vista político como físico, del Presidente como Mandatario del país. Y peor aún, en las pocas ocasiones que ha hablado, nos ha dejado boquiabiertos, por no actuar como lo que es: el representante de todos los guatemaltecos.

Vemos más al señor Velásquez de la CICIG o la Fiscal Thelma Aldana, que al propio mandatario, y cuando sabemos de él, a menudo lo es por sus controversiales intervenciones públicas, como cuando malamente imitó el desfile.

Pero lo más importante para el país, ¿cuáles han sido sus logros al frente del Ejecutivo? Los resultados son sin dudas muy pobres, lo que preocupa más aun si tenemos en cuenta que ya se ha iniciado el segundo semestre de su primer año de gobierno. Las evidencias están a la vista: un Sistema de Salud que se encuentra colapsado, al igual que el educativo, la violencia no merma, la pobreza y la desigualdad permanecen incólumes, y no se vislumbra plan de gobierno en materia de desarrollo.

No es casual entonces que muchos guatemaltecos perciban un Ejecutivo acéfalo, con cambios de ministros muy frecuentes y sin coherencia política ni rumbo alguno.

Las pocas veces que el Presidente ha intervenido no ha sabido dominar su carácter, y las demás se lo ha tomado a broma, por lo que se vive un ambiente de falta de liderazgo en el Ejecutivo, que además continúa –ante la manifiesta intimidad de Morales- intervenido por agentes ajenos al electo presidente.

La sociedad buscaba un cambio, y con ese espíritu votó en las últimas elecciones presidenciales. Por ello nos merecemos algo más, una persona que conozca al Estado, que tenga conciencia social, un personaje que haga historia (no que cuente historias). En definitiva, un líder que esté a la altura de las circunstancias y del momento histórico que atraviesa el país.

El actual inquilino de Casa Presidencial está todavía a tiempo de recapacitar, y decidirse a ser el motor del cambio que la sociedad reclama, para pasar a la historia y no ser una víctima más de ella.