LA AUSENCIA DE LIDERAZGOS SE EXTIENDE A TODOS LOS ESTAMENTOS DE LA SOCIEDAD.

liderazgo-436x169Mucho se ha escrito y se ha hablado durante estos últimos meses sobre el Presidente Jimmy Morales y la falta de liderazgo nacional.

Debe decirse, sin embargo, que esta carencia no es sólo atribuible a la institución presidencial.

Tampoco hay liderazgo en ninguno de los Ministerios y entidades del gobierno, porque sus funcionarios comparten el descrédito de “ser políticos” y ser parte de este desgobierno generalizado.

Tampoco cuenta el Congreso de la República; su presidente, Mario Taracena, no es líder –miembro de la vieja guardia política y con “la cola machucada”– y su futuro depende de su incondicionalidad a la Embajada gringa. En ese marco, la UNE y el FCN-Nación se disputan supremacía en cuanto a falta de funcionalidad e ineficiencia y los demás partidos prácticamente “no existen”.

Aunque algunos jueces han demostrado capacidad y valentía, el sistema judicial, en su conjunto, tampoco brinda liderazgo. Lo mismo vale para la Corte Constitucional, que tampoco ejerce liderazgo alguno, y hace como unos días se inclina en una dirección, en otros en dirección contraria.

Tampoco la sociedad civil aporta el liderazgo que el país necesita. Algunas personas que pudiesen aportar no se les deja hacerlo, como Rigoberta Menchú, Daniel Pascual y Rosalina Tuyuc; otras no se animan a jugar un papel nacional, como el Grupo de los Cuatro –Arzobispo, Iglesia Protestante, USAC y PDH– y figuras significativas del grupo Semilla y otros colectivos, del sector del periodismo, de los profesionales e intelectuales honestos y de otros; los líderes campesinos (CUC, CONIC, CODECA y otros) y sindicales prefieren circunscribir su liderazgo a las organizaciones que luchan por sus reivindicaciones;

los líderes indígenas y activistas por la defensa del ambiente y de la tierra libran extraordinarias luchas en sus propias comunidades, aunque sin generar liderazgo nacional; y pocos brindan opiniones políticas sobre el conjunto del país.

Preocupa esta situación en el marco de un país con los desafíos de la magnitud que tiene Guatemala por delante.

Está más que claro que el momento no es para líderes caudillistas; sino que demanda la construcción de liderazgos democráticos que, con el respaldo de su propio colectivo, contribuyan a la transformación del sistema.

Pero cuidado, en un Estado sin liderazgo y, por lo tanto, fallido, estamos en las manos de intereses foráneos, de corporaciones como CACIF, y militares y ex militares represivos y corruptos.

EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA SITIADO POR LA CRUZADA ANTICORRUPCIÓN

congPor estas horas se conocieron dos nuevas medidas judiciales en relación a connotados miembros del Congreso de la República, una de las instituciones más refractarias al cambio exigido masivamente por la sociedad guatemalteca.

En primer lugar, el Ministerio Público y la CICIG solicitaron a la justicia una orden de arraigo o prohibición de salida del país contra cinco diputados y dos ex legisladores acusados de corrupción en función de la contratación anómala de trabajadores para el Congreso. Se trata del caso conocido como “Plazas Fantasma”.

Dicha medida fue solicitada contra Cristian Boussinot, del partido Todos; Manuel Marcelino García Chutá y Arístides Baldomero Crespo Villegas, del Movimiento Reformador; César Emilio Fajardo Morales, independiente y Carlos Enrique López Girón, de UNE. La misma se extendió también a los ex diputados Selvin García y Julio César López.

Debe señalarse que por el caso de las “Plazas Fantasmas” ya fueron capturados en mayo pasado los ex diputados Edgar Cristiani, Luis Mijangos, Carlos Herrera y Alfredo Rabbé.

Por otro lado, la Corte Suprema de Justicia de Guatemala decidió por unanimidad retirar el pasado miércoles la inmunidad a ocho diputados oficialistas acusados de los delitos de abuso de autoridad y discriminación por agredir e insultar a Estela Ventura, gobernadora por el departamento de Alta Verapaz, que asistía a un citatorio efectuado por los legisladores en abril pasado.

Según la denuncia, los legisladores le exigían que acatara sus órdenes en el manejo de fondos para obra pública, diciéndole que “ellos eran los que mandaban”. Ante la negativa de la funcionaria, le espetaron “india estúpida, así se ha hecho, así se hace y así se hará”.

Se trata de los diputados oficialistas Juan Manuel Giordano, Óscar Corletto, Laura Franco —presidenta de la Comisión de la Mujer-, Rudy Pereira, Byron Chacón, Julio Juárez, Edgar Montepeque y Ferdy Elías.

La “cruzada anticorrupción” parece tener sitiado al Congreso de la República, que hasta ahora era una de las últimas trincheras de resistencia de la vieja política.

¿Cuánto más podrá resistir la vieja política en una Guatemala en que la clase política ha venido escuchado con fuerza el clamor popular de renovación?