GUATEMALA TIEMBLA ANTE POSIBLES DEPORTACIONES MASIVAS

donald-trump_9db9db79Las promesas de campaña de Trump atraviesan como un escalofrío a los guatemaltecos en EEUU, a sus familias que se mantienen en el país, y a políticos y activistas.

No tanto por la idea de construir un muro en la frontera (que los especialistas juzgan inviable aunque su solo anuncio les suene brutal) sino por las acciones ejecutivas que pueda dictar y las reformas legislativas que pueda proponer.

El endurecimiento inmediato de los controles fronterizos, la derogación de DAPA Y DACA, una ley migratoria más intransigente a mediano plazo que, unida al discurso xenófobo, justifique el despojo de los derechos más básicos de los migrantes y los haga aún más vulnerables en EEUU, y por las deportaciones masivas despiertan el terror de los trabajadores temporales y los indocumentados.

Alejandro Flores, un guatemalteco que estudia racismo y violencia como parte de su doctorado en Antropología en la Universidad de Texas, está más preocupado por el “racial profiling” y los efectos que pueda tener el tono xenófobo de la campaña de Trump en volver aún más vulnerables a los inmigrantes ante la violencia policial, racista o del crimen organizado.

“Los guatemaltecos son los migrantes más vulnerables a la deportación”, explica Pedro Pablo Solares, un abogado que trabaja a caballo entre Guatemala y Estados Unidos con comunidades de migrantes. “No tienen TPS, ni una buena red consular, especialmente los indígenas que viven en condados rurales que votaron por Trump. Alrededor de 600,000, calculo, ni siquiera tienen pasaporte guatemalteco. Cuando Trump necesite personas para llenar los cupos de deportación, la gallina más fácil de agarrar es la guatemalteca”.

 

Mientras el número de mexicanos capturados en la frontera se redujo en los últimos años, Guatemala pasó a alternarse con El Salvador los dos primeros puestos de la clasificación en 2015 y 2016. Aunque el Pew Center estimó que el número de guatemaltecos indocumentados ascendía a 525,000 en 2014, lo que la colocaba en tercer lugar por detrás de México y El Salvador, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala, siempre reacio a reconocer una cifra de indocumentados mayor a 700,000, acaba de recalcular sus datos para elevarla a una que oscila entre 1.7 y 2.2 millones. Entre 1994 y 2016 las remesas han crecido hasta convertirse en uno de los pilares de la economía nacional.

En 2015 se recibieron US$6,285 millones en remesas bancarias, casi un 10% del PIB, y para 2016 se proyecta un cierre por encima de los US$7000,.

Por eso, si la principal preocupación es humanitaria y tiene que ver con cómo serán tratados quienes ya viven en EEUU o están en la ruta, la victoria de Trump plantea también preguntas sobre la manera en que sus decisiones migratorias afectarán al Producto Interno Bruto (PIB).

En las dos últimas décadas, las espaldas de los emigrados han sostenido el país para que no se derrumbe del todo. En 2012 alrededor de un tercio de la población pertenecía a un núcleo familiar alimentado con el equivalente a un salario mínimo (US$300) por estas transferencias, pero para 2015, con un 60% de pobres, es decir, gente que vive con menos de US$2 al día, Guatemala regresó a niveles no vistos desde finales de los años 80.

Cerca de cinco millones de personas necesitan las remesas para sobrevivir. Sin ellas, crisis económica. Con crisis económica, más migración.

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