CAMBIAN LAS CARAS Y LOS NOMBRES, PERO EL INTERVENCIONISMO SE QUEDA.

Mientras ya ha quedado claro que en el próximo mes de octubre el locuaz y polémico Embajador Todd Robinson abandonará finalmente el país, y será relevado por un nuevo diplomático aún desconocido, los analistas en relaciones internacionales coinciden en que la línea estratégica estadounidense en el país se mantendrá.

Sin dudas, la continuidad y vitalidad de los planes asociados a la denominada “Alianza por la Prosperidad” es sin dudas la demostración cabal de ello.

El Comisionado Presidencial para la Competitividad e Inversión de Guatemala, Acisclo Valladares, anunció que el próximo 12 de mayo el país y Estados Unidos presentarán los programas que se desarrollarán en tres municipios piloto para ejecutar el Plan de la Alianza para la Prosperidad: Momostenango (en Totonicapán), Nebaj (Quiché) y Jocotán (Chiquimula).

Será entonces el 12 de mayo cuando varios ministerios presenten los proyectos concretos, así como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Oficina de Asuntos Internacionales contra el Narcotráfico y Aplicación de la Ley (INL por su sigla en inglés), que aportarán 209 millones de dólares.

Con el declarado objetivo de hacer frente a esta violencia y a la falta de oportunidades que provoca la inmigración, el entonces presidente de EE.UU., Barack Obama, solicitó al Congreso una partida de 750 millones de dólares de ayuda a Centroamérica dentro del presupuesto de 50.100 millones para el año fiscal 2017.

Esos 750 millones se sumarían a los otros 750 millones aprobados por el Congreso en diciembre pasado para afianzar el fortalecimiento institucional de los países de origen del mayor grueso de indocumentados: Guatemala, El Salvador y Honduras, bajo el conocido Plan de la Alianza para la Prosperidad.

Así las cosas, está más que claro que no obstante cambien los nombres (De Obama a Trump, de Robinson a ?), el intervencionismo y la injerencia en los asuntos internos de Guatemala es una estrategia estadounidense que permanece incólume.

ROBINSON: EL PROBLEMA ES USTED, NO SU PAÍS!

imagesHace unos pocos días atrás, el embajador Todd Robinson apelaba una vez más a las redes sociales para hacer declaraciones de alto impacto político, y señalaba que “cualquier esfuerzo para causar discordia entre nuestros gobiernos, no dará resultado”.

De esta forma, el diplomático hacía referencia a una carta cursada por Claus Marvin Mérida -por la que fue destituido como embajador en el tema de migrantes- al senador estadounidense Michael Lee, en la que criticó al embajador por considerar que se ha extralimitado en sus funciones, y solicitó que se investigue el uso de los recursos del Departamento de Estado por la agencia USAID, para financiar organizaciones en Guatemala.

Indudablemente Mérida se equivocó al actuar en forma unilateral, pero ello no invalida la pertinencia de su argumento sobre el polémico desempeño del embajador Robinson, con su consecuente y notorio perjuicio para el país.

Robinson debe comprender que él no es los Estados Unidos, si bien representa a su país en el nuestro; por eso, debe tener claro que las críticas son contra él, y no contra su país, como lo malinterpretó –una vez más- en las redes sociales.

El Embajador ve en la misiva de Marvin Mérida una intención de “causar discordia” entre Guatemala y los Estados Unidos, y así lo ve en cualquier crítica de la ha sido objeto desde que vino a Guatemala.

No entiende que es la persona del embajador (es decir, él)  la que no es grata a la mayoría de guatemaltecos, que en su inmensa mayoría no tiene nada en contra del pueblo estadounidense.

Pareciera a veces que nuestro país es el cajón de arena en el que el embajador Robinson juega como un niño mal educado, sin esperar consecuencia alguna.

Todd Robinson debe poner las cosas en su justa dimensión,  y no darse más importancia de la que tiene, porque el asunto es con él, no con su país.

SI EL NORTE FUERA EL SUR…

$_35En los últimos días han trascendido dos hechos que involucran a legisladores de Estados Unidos y de Guatemala; los primeros, el senador Patrick Leahy y varios miembros de la Cámara de Representantes, y el segundo el Diputado Fernando Linares Beltranena.

Leahy se pronunció acerca de la lucha contra la corrupción y el imperio de la Ley en Guatemala. En sus declaraciones manifestó su apoyo explícito tanto a la fiscal Thelma Aldana como al comisionado Iván Velásquez. Lamentablemente, en lugar de manifestar apoyo a las instituciones, lo hizo a personas falibles y pasajeras.

Por otra parte, la representante Norma Torres, guatemalteca de nacimiento, propuso una simple resolución expresando el “sentido” de la Cámara de Representantes respecto a la lucha contra la corrupción en Centro América. La propuesta pasó al Comité de Relaciones Exteriores donde recibió dictamen favorable. Todavía no ha sido aprobada en el pleno, pero se espera que lo sea.

Más allá de la repercusión mediática que estas dos manifestaciones tuvieron en el país, dónde se les asignó un carácter poco más que decisivo, no debe perderse de vista que lo de Leahy es una opinión y lo de Torres una propuesta de simple punto resolutivo. Nada más que eso. No son vinculantes en forma alguna ni representan responsabilidades para el Ejecutivo, estadounidense ni guatemalteco.

El tema de fondo es: ¿Qué jocotes nos debe importar lo que opine un senador o lo que a través de un simple punto resolutivo opine la Cámara de Representantes? Nada.

¿Qué opinarían en los Estados Unidos si el Congreso pasa un punto resolutivo condenando una política específica y qué valor le darían allá? Ninguno. La reciprocidad es uno de los principios básicos de la diplomacia y el derecho internacional, valdría la pena no perderlo nunca de vista.

Por otra parte, se conoció que al diputado Linares Beltranena le retiraron la visa a Estados Unidos y no se sabe por qué. Ya se la habían quitado antes y en aquella oportunidad, como corresponde, le expresaron la causa. Luego de un proceso legal, las autoridades de Estados Unidos determinaron que la causa no tenía sustento y le devolvieron la visa, como corresponde.

Ahora, violando sus propios procedimientos y su Constitución -y por supuesto los derechos y garantías consagrados en todos los tratados de derechos humanos- no le dijeron por qué, aunque no es descabellado pensar que se trata de una suerte de represalia.

Como escribiera el cantautor guatemalteco Ricardo Arjona en la canción que lleva el título de este artículo: “Las barras y las estrellas se adueñan de mi bandera y nuestra libertad no es otra cosa que una ramera y si la deuda externa nos robó la primavera al diablo la geografía se acabaron las fronteras…”…

CICIG, UNA DE LAS “CONDICIONES” PARA EL APOYO ESTADOUNIDENSE

$_35Hace unos pocos días el senador demócrata Patrick Leahy expresó la importancia que tiene el respaldo público del presidente Jimmy Morales a la labor de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y destacó esto como determinante en un momento en el cual se les pide a los congresistas de Estados Unidos los aportes presupuestarios para el Plan Alianza para la Prosperidad.

El “mensaje” de Leahy se hace una semana después de que expresara su preocupación por la posibilidad de que el mandatario guatemalteco pidiera la remoción del titular de la misión de las Naciones Unidas, Iván Velásquez.

“Doy la bienvenida a la declaración pública del Presidente Morales en apoyo a la CICIG y al señor Velásquez, particularmente en estos tiempos en los cuales se le pide nuevamente al Congreso de los Estados Unidos brindar cientos de millones de dólares para apoyar el Plan de Alianza para la Prosperidad”, enfatizó el senador.

“Iván Velásquez es un respetado exmagistrado de Colombia, quien ha cumplido con sus obligaciones como Comisionado de la CICIG con profesionalismo. Él y la Fiscal General –Thelma- Aldana han colaborado en casos delicados y complejos, los cuales hasta hace poco nunca hubieran sido procesados penalmente en Guatemala dada su historia de impunidad. Es importante que su colaboración continúe durante el mayor tiempo posible”, indicó Leahy en su nueva declaración.

Lo cierto es que el énfasis que el senador demócrata pone en el apoyo que hará el Gobierno de los Estados Unidos al Plan Alianza para la Prosperidad, da cuentas de que el país del norte –más allá del cambio de administración- parece haberse decidido por la alternativa intervencionista.