SI EL NORTE FUERA EL SUR…

$_35En los últimos días han trascendido dos hechos que involucran a legisladores de Estados Unidos y de Guatemala; los primeros, el senador Patrick Leahy y varios miembros de la Cámara de Representantes, y el segundo el Diputado Fernando Linares Beltranena.

Leahy se pronunció acerca de la lucha contra la corrupción y el imperio de la Ley en Guatemala. En sus declaraciones manifestó su apoyo explícito tanto a la fiscal Thelma Aldana como al comisionado Iván Velásquez. Lamentablemente, en lugar de manifestar apoyo a las instituciones, lo hizo a personas falibles y pasajeras.

Por otra parte, la representante Norma Torres, guatemalteca de nacimiento, propuso una simple resolución expresando el “sentido” de la Cámara de Representantes respecto a la lucha contra la corrupción en Centro América. La propuesta pasó al Comité de Relaciones Exteriores donde recibió dictamen favorable. Todavía no ha sido aprobada en el pleno, pero se espera que lo sea.

Más allá de la repercusión mediática que estas dos manifestaciones tuvieron en el país, dónde se les asignó un carácter poco más que decisivo, no debe perderse de vista que lo de Leahy es una opinión y lo de Torres una propuesta de simple punto resolutivo. Nada más que eso. No son vinculantes en forma alguna ni representan responsabilidades para el Ejecutivo, estadounidense ni guatemalteco.

El tema de fondo es: ¿Qué jocotes nos debe importar lo que opine un senador o lo que a través de un simple punto resolutivo opine la Cámara de Representantes? Nada.

¿Qué opinarían en los Estados Unidos si el Congreso pasa un punto resolutivo condenando una política específica y qué valor le darían allá? Ninguno. La reciprocidad es uno de los principios básicos de la diplomacia y el derecho internacional, valdría la pena no perderlo nunca de vista.

Por otra parte, se conoció que al diputado Linares Beltranena le retiraron la visa a Estados Unidos y no se sabe por qué. Ya se la habían quitado antes y en aquella oportunidad, como corresponde, le expresaron la causa. Luego de un proceso legal, las autoridades de Estados Unidos determinaron que la causa no tenía sustento y le devolvieron la visa, como corresponde.

Ahora, violando sus propios procedimientos y su Constitución -y por supuesto los derechos y garantías consagrados en todos los tratados de derechos humanos- no le dijeron por qué, aunque no es descabellado pensar que se trata de una suerte de represalia.

Como escribiera el cantautor guatemalteco Ricardo Arjona en la canción que lleva el título de este artículo: “Las barras y las estrellas se adueñan de mi bandera y nuestra libertad no es otra cosa que una ramera y si la deuda externa nos robó la primavera al diablo la geografía se acabaron las fronteras…”…

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